Maxwell se despierta sintiéndose desorientado. Está confundido sobre por qué estaba en esa habitación, ¿qué pasó? Apenas podía recordar nada de aquello. Y lo peor de todo, ¿por qué estaba semidesnudo?
De inmediato agarró su teléfono de encima de la cobija y revisó la hora: era medianoche. También notó que tenía más de veinte llamadas perdidas, la mayoría de Annabel. Mientras trataba de recordar lo sucedido, sintió un dolor punzante y agudo en la cabeza.
—¡Arrgh! —se quejó Max, frotándose las si