Maxwell Blackwood estaba de pie pacientemente en el altar, con los ojos clavados en la puerta a cada segundo. No podía esperar a verla; sus padres la habían mantenido alejada de él durante más de doce horas porque, al parecer, trae mala suerte ver a la novia antes de la boda. No es que él creyera en esas tonterías, pero tenía que respetar sus costumbres.
La pequeña reunión de familiares y amigos guardó silencio cuando las puertas se abrieron con un crujido. Todos se volvieron hacia Annabel Jose