El sol de la tarde caía pesado sobre la pista privada de aterrizaje de la Hacienda Jaguar, ubicada en la calurosa ciudad de San Juan Bautista, Capital Departamental. El aire denso y tibio envolvía la escena con el característico aroma de la tierra guaraní, un perfume a vegetación húmeda y campo recién labrado que hacía inevitable la sensación de hogar para las tres mujeres que acababan de descender del avión privado.
Lilith, Loren y Susan bajaron por la escalerilla del avión con un porte elegan