Lilith cerró la puerta de su departamento con un suspiro pesado, apoyándose por un momento contra la madera. Necesitaba calma, aunque sabía que eso era casi un lujo en su vida últimamente. Se deshizo de su abrigo y lo dejó caer en el perchero antes de caminar lentamente hacia la sala, sintiendo cada paso como un eco de la tormenta emocional en la que estaba atrapada.
Pero, por más que intentara ahuyentar el pensamiento, la mirada de Kamill seguía persiguiéndola. Esos ojos esmeralda la habían se