Kamill descendió del avión con pasos firmes, la brisa cálida de la noche acarició su rostro con un dejo de desafío. Sus ojos esmeralda se alzaron para recorrer el terreno con detenimiento, escaneando cada punto de seguridad desplegado alrededor. Conocía bien el protocolo de territorios como aquel.
A unos metros, una silueta femenina se perfilaba contra la luz de los reflectores de la pista. Lilith Ambrosetti.
Vestida con pantalones ajustados y una blusa ligera, con su cabello castaño recogido e