CAPÍTULO 73
El despertar en la mansión De la Vega fue como una bofetada de realidad helada.
Alexander ya no estaba a su lado. El lado de la cama estaba frío, una señal de que el Sr. De la Vega había regresado a su rutina de madrugadas y gimnasio antes de que el sol terminara de salir. Lucía suspiró, se levantó y se dirigió al vestidor. Guardó las botas de montaña manchadas de barro en un rincón, casi con nostalgia, y seleccionó un traje de chaqueta azul marino, sobrio y profesional. Hoy no era