CAPÍTULO 100
Fernando había vaciado los cajones de su escritorio hacía una hora, triturando documentos comprometedores y guardando solo lo esencial: su pasaporte, un boleto de avión en primera clase con destino a las Islas Maldivas y una memoria USB encriptada con los accesos a sus cuentas en el extranjero.
La conversación con Lucía en el despacho presidencial había sido el último clavo en el ataúd de su vida anterior. Ella lo había rechazado con una indiferencia que le dolió en el ego, sí, per