CAPÍTULO 72
Alexander de la Vega se encontraba de pie junto a la cabaña principal, observando el despliegue logístico con una taza de café —esta vez, sin sal ni pimienta— en la mano. A pesar del dolor persistente en su espalda y del cansancio acumulado, no sentía la urgencia frenética de volver a la oficina que solía experimentar en sus viajes de negocios.
— ¿En qué piensas, Alexander? —la voz de Lucía lo sacó de sus pensamientos.
Ella se acercó cargando dos mochilas pequeñas. Su rostro estaba