CAPÍTULO 134
— No puedo —dijo rápidamente, dando un paso atrás—. Me encantaría, pero... ya quedé.
— ¿Con quién? —preguntó Benicio, extrañado—. Si viniste sola.
— Con Mateo —mintió Sofía, agarrándose al nombre de su hermano como a un salvavidas—. Hablé con él. Saben que hoy fue su primer día con el cargo importante de forma oficial.
— ¿Mateo? —Thiago frunció el ceño— Dile que se nos una en el restaurante.
—No, no otro día. Solos... cosas de mellizos. Ya sabes. —Sofía empezó a caminar hacia atrás