CAPÍTULO 144
Mateo no prestó atención al intercambio de palabras ni miradas entre karla y su hermana. Sus ojos estaban fijos en Samanta. Y fue entonces cuando la vio detenerse. Vio cómo la bailarina miraba hacia la mesa, vio el terror cruzar por sus ojos oscuros, y vio cómo, de repente, se daba la media vuelta y salía corriendo del escenario antes de que la música terminara.
El telón se cerró de golpe. El murmullo confuso de los clientes llenó la sala.
Mateo sintió que el corazón se le caía a l