CAPÍTULO 143
En el interior del Club Velvet el aire estaba saturado de humo dulce, perfume denso y el zumbido constante de conversaciones que se ahogaban bajo el latido profundo de la música. La oscuridad estaba salpicada por destellos de luces rojas y púrpuras, creando un ambiente de lujo clandestino que a algunos les resultaba embriagador y a otros, profundamente incómodo.
Karla pertenecía al segundo grupo. Avanzaba a duras penas, aferrada al brazo de Thiago, mientras sus costosos zapatos de