65. Las grietas que empiezan a hacerse visibles
Emma estaba de pie junto a la ventana de su apartamento, contemplando las gotas de agua que competían por deslizarse por el cristal. La ciudad se veía borrosa, como si el mundo entero estuviera siendo observado a través de lágrimas que no llegaban a caer. Ethan ya se había dormido; su respiración suave y regular era el único sonido verdaderamente real en la habitación.
El teléfono de Emma yacía sobre la mesa, en silencio… demasiado en silencio.
Era ese silencio lo que la inquietaba.
Conocía aqu