63. El bullicio que llegó al mismo tiempo
La mañana siguiente llegó con un bullicio que Emma no esperaba tan pronto. Aún no había terminado de alzarse el sol cuando su teléfono vibraba una y otra vez sobre la mesilla. Emma se movió con cuidado para no despertar a Ethan, que dormía en la pequeña cuna. Tomó el móvil y miró la pantalla inundada de notificaciones: correos de editores, mensajes de antiguos colegas, invitaciones a entrevistas, propuestas de colaboración.
El mundo realmente volvía a girar hacia ella.
Emma se sentó al borde de