19. Promesa entre la niebla
Unas semanas después, su casa en las montañas de Suiza se transformó en un pequeño estudio lleno de telas, agujas y paneles de inspiración. Emma parecía más viva que nunca. El rostro que antes solía estar pálido comenzaba ahora a iluminarse, aunque el cansancio todavía la asaltaba a veces, mientras su vientre crecía cada vez más.
James la observaba a menudo desde la distancia: la forma en que Emma se apartaba el cabello hacia atrás cuando pensaba intensamente, el brillo en sus ojos cuando los c