138. El último día en París
La última mañana en París llegó con un cielo brillante y un aire ligero, como si la propia ciudad hubiera decidido ser amable para su despedida. Emma abrió la ventana del hotel más de lo habitual. El sonido de pasos en la acera, conversaciones suaves en un idioma que no comprendía del todo, y el aroma de pan caliente que subía desde la cafetería de abajo—todo se sentía como una nota final delicada.
Ethan saltó de la cama con su energía inagotable de siempre.
—Hoy vamos al parque, ¿verdad? —preg