128. El plan de luna de miel
La noche aún no era profunda cuando James finalmente rompió el cálido silencio. Seguían de pie frente a la pared de los cuadros, con las luces de la sala atenuadas, como si no quisieran interrumpir una conversación que había llegado lentamente.
—Em —llamó James en voz baja.
Emma se volvió, aún apoyada contra su pecho.
—¿Mm?
—He estado pensando en algo —dijo James—. No es un gran plan. Solo lo suficiente como para permitirnos hacer una pausa por un tiempo.
Emma levantó el rostro y se encontró co