125. Una esperanza cortés
La frase cayó suavemente, casi como un murmullo, y sin embargo su eco llenó toda la habitación.
—Antes iba a ser el tío Harry —dijo Ethan con sinceridad, luego alzó sus pequeños hombros en un encogimiento—. Pero quizá un hermanito sería mejor.
James se quedó inmóvil por una fracción de segundo. Emma sintió que el mundo dejaba de moverse—como si una respiración hubiera sido retenida demasiado tiempo. No había nada incorrecto en la frase. Precisamente ahí residía su peso: la honestidad de un niño