124. El lado vacío de un dibujo
Esa noche no fue verdaderamente silenciosa. La casa de James se sentía viva con pequeños pulsos invisibles—la vibración apagada de los teléfonos, las notificaciones silenciadas y la respiración constante de dos adultos intentando evitar que la tormenta alcanzara la habitación de su hijo.
James se sentó en el borde de la cama de Ethan más tiempo de lo habitual. El niño dormía boca arriba, con un brazo abrazando una almohada, el papel del dibujo cuidadosamente doblado sobre la mesa a su lado. La