126. Valor silencioso
James pronunció las palabras sin mirar a Emma—no por vacilación, sino porque quería que se sostuvieran por sí mismas, libres de la presión de su mirada.
—Emm, ¿y si probamos la FIV?
Emma no respondió de inmediato. La sala de estar seguía iluminada por una luz suave y tenue. La pared con los dos cuadros estaba justo frente a ellos—dos esquinas vacías que ahora parecían testigos silenciosos. Tomó una larga respiración y luego la soltó despacio, como midiendo si su pecho era lo bastante amplio par