Lucy no responde con palabras.
Sus manos se enredan en el cuello de Sawyer y lo empujan de vuelta contra la pared, reclamando el control por un instante.
Él deja escapar un gruñido ronco, mezcla de sorpresa y excitación, y sus ojos la recorren con un brillo que hace que cada músculo de su cuerpo se tensen de anticipación.
—¿Así quieres que sea? —pregunta él, su voz áspera, cargada de deseo contenido y un dejo de desafío que solo intensifica su furia.
—Así —responde ella, con los ojos brilland