Sawyer seguía sin hablar. En cambio, levantó la mano hacia la cara de ella, acunando su mejilla en la palma de la mano y pasando el pulgar por la curva de su labio inferior.
Lucy sabía, sin lugar a dudas, que estaba a punto de recibir su primer beso.
Por alguna razón, besar parecía mucho más intimidante que lo que ya habían hecho, y mucho más con el nivel de complicidad al que ambos habían llegado.
Estaban en una puta azotea del hospital en el que ambos trabajan. El mismo hospital que tenía