La habitación estaba en silencio, salvo por el suave pitido de los monitores que marcaban los signos vitales de Elle Monroe.
La madre de Lucy parpadeaba lentamente, todavía con la incredulidad pintada en su rostro.
Todo lo que había escuchado hacía apenas unos minutos parecía sacado de una película, algo imposible de creer.
Sabía que Lucy había terminado hace poco la relación con Justin, y que había comenzado con Sawyer, pero jamás se habría imaginado que Sawyer era también el padre de Justin.
Elle miraba a su hija con los ojos bien abiertos, tratando de asimilar cada palabra, cada detalle que acababa de oír.
La incredulidad se mezclaba con una pizca de preocupación y asombro.
No podía entender cómo había llegado a suceder algo así, cómo dos mundos tan distintos habían chocado de esa manera.
Antes de que pudiera formular siquiera una pregunta, Lucy dio un paso al frente, interponiéndose con determinación.
—Mamá, espera. Primero… Sawyer, ¿todo bien? ¿Qué pasó? —preguntó Lucy con