VINCENZO
Subí corriendo las escaleras con el duplicado de la llave en la mano. Mientras subía de dos en dos los escalones, repasaba en mi mente las palabras que le diría, todas las formas en que la compensaría por lo sucedido, aunque sabía que quizá nunca sería suficiente.
Con que estuviera dispuesta a salir y verme, nos casaríamos oficialmente, conseguiría al mejor cirujano del mundo para tratar sus piernas y le devolvería todas las valiosas joyas de su madre.
La llave giró en la cerradura. Ent