VINCENZO
La imponente mansión Cursley no era más que un montón de escombros calcinados.
Entré corriendo al edificio en ruinas y encontré la habitación donde habían retenido a Isabella. Sin embargo, la escena me dejó sin aliento y se me erizó la piel.
Entre las cenizas solo quedaba un montón de metal retorcido donde antes estaba la cama. No quedaba ni un solo objeto intacto en la habitación, y mucho menos una persona.
La imagen de Isabella, demacrada y exhausta, que había visto en la grabación de