El amanecer pinta la ciudad de tonos fríos mientras Óscar se sienta en su coche, estacionado a una cuadra del lugar donde Emma sigue encerrada.
Ha pasado la noche en vela, anotando rutas posibles, entradas alternativas, ideas de escape. Pero ninguna es segura.
Camille ha sido meticulosa. La casa donde la tiene está en una zona olvidada, sin cámaras, sin vecinos, y con una única entrada que él mismo cerró con una doble traba de seguridad. Si hace algo sin pensarlo bien, todo se vendrá abajo… y