Henry camina de un lado a otro en su departamento, el corazón golpeándole las costillas como si quisiera escapar.
Tiene el celular apretado en la mano, los nudillos blancos de tanta fuerza. Sabe lo que debe hacer. No lo que quiere, sino lo correcto. Valentina merece la verdad, aunque eso signifique perderla.
Se pasa una mano temblorosa por el cabello, tratando de reunir el valor que siente desmoronarse con cada latido. Finalmente, con un rugido ahogado, marca el número de Camille.
Ella contest