Christopher
La luz del amanecer se filtraba por las cortinas cuando abrí los ojos. Cinco y treinta de la mañana, como siempre. Mi cuerpo funcionaba con la precisión de un reloj suizo, incluso en domingo. Me incorporé lentamente, cuidando de no despertar a Emily, quien dormía profundamente a mi lado. Su respiración era pausada, tranquila, como si por fin hubiera encontrado algo de paz en sus sueños.
Observé su rostro durante unos segundos. Las sombras bajo sus ojos habían disminuido en las últim