Emily
El amanecer se filtraba por las cortinas cuando abrí los ojos. Mi mano, como cada mañana desde hacía semanas, descansaba sobre mi vientre. Ya no era plano; ahora albergaba una pequeña curva, apenas perceptible para los demás, pero inmensa para mí. Tres corazones latían allí dentro, tres vidas que dependían completamente de mí.
Me incorporé lentamente en la cama. Christopher ya se había marchado, como siempre, dejando tras de sí solo el aroma de su colonia y las sábanas frías. Nuestra rela