Manu
El día en que me ofrecieron montar la exposición, mi respuesta fue inmediata. No hubo ningún atisbo de duda al momento de aceptar, y ni siquiera fue necesario que lo consultara con mi terapeuta, pues no solo se trataba de uno de mis grandes sueños, sino que también estaba seguro de que Nino al menos se enteraría, y si tenía algo más de suerte, iría a verme, solo por curiosidad, y tal vez podríamos sonreírnos un instante, hablar, o solo saludarnos. Aunque lo cierto es que para mí bastaba so