Junio 3
Los niños se acaban de ir, y el silencio de la casa me vuelve a molestar. Es difícil aún, pero menos enloquecedor que esos horribles primeros días sin ti. Tomás está como loco con Santi, y verlo me recuerda tanto a mí, que debo controlar mis ganas de disculparme por tener que heredar tantos de mis comportamientos. Sin embargo, verlo salir adelante con esa intrepidez tan propia tuya me tranquiliza. Y mira que Santi no da tregua; está convertido en un mini torbellino de risas y desastres