Nino
Paseé arrastrando mis pies por los estrechos pasillos del minisúper ubicado en la esquina de enfrente al edificio, debatiendo entre la compra de helado o algo de cerveza que me ayudara a olvidar. Las luces fluorescentes parpadeaban con un zumbido constante que se mezclaba con el murmullo de la música de fondo, creando esa atmósfera particular de los lugares que permanecen abiertos hasta tarde para rescatar a los solitarios como yo. El piso de linóleo gastado crujía bajo mis pasos mientras