Carlos aparcó el coche en el lateral de la casa, donde estaba el garaje. Nathália contó cinco coches. Todos eran robustos, propios de una finca, excepto el coche negro en el que había viajado con Fernando; el recuerdo de aquel viaje hizo que Nathália se estremeciera al recordar cómo la miraba y la provocaba Fernando.
—¡Vamos! Hay una parte de la casa que aún no conoces.
Entraron por el lateral de la casa. El amplio pasillo daba a varias habitaciones de invitados en una planta por debajo de la p