La cena continuó con risas e historias sobre la finca, sobre los turistas, los senderos y sobre el café premiado que ahora todos querían probar. Mariana, tras la mirada de advertencia de Fernando, se mantuvo en silencio, aunque la sonrisa falsa aún reposaba en sus labios.
En un momento dado, Francisco levantó la copa y dijo:
—Que este matrimonio sea feliz y propicie la unión de las familias.
Fernando levantó la copa.
—Por la unión.
Natalia, con la mano temblorosa, repitió el gesto.
—Por la unió