Samantha era plenamente consciente de que la conversación con sus hijos no sería sencilla. A pesar de la dificultad, comprendía que se trataba de un asunto que debía afrontar sin más dilación. Su silencio previo ya había causado suficientes complicaciones, y no quería seguir postergando la situación.
En cuanto los niños entraron en su habitación, Samantha les siguió y cerró la puerta tras de sí, decidida a no dar marcha atrás. Aquella acción marcaba el inicio de un diálogo necesario, aunque inc