Tanto Gustavo como Luciana no podían salir de su estupor. Gustavo se quedó completamente paralizado por la sorpresa, incapaz de articular palabra alguna. Su reacción se limitó a una sonrisa incrédula, demostrando lo difícil que le resultaba asimilar la situación.
Pero su hija, reaccionó muy diferente.
A diferencia de Gustavo, que permanecía paralizado por la sorpresa, la reacción de Luciana fue radicalmente opuesta. Al principio, su rostro perdió el color, palideciendo visiblemente ante la impa