Mientras sucedía la conversación entre Samantha y Javier en el balcón, dentro del salón la historia era otra. Martín, con el corazón en ascuas por la conversación que había tenido con la joven, se había refugiado en un rincón del lugar, mientras miraba a su hermana conversar con algunos colegas que se encontraban allí.
Bárbara al verlo solo, se aproximó aprovechando que ni Constanza ni Samantha estaban cerca.
—¿Cómo estás Martín? Tanto tiempo que no nos vemos..., mirá donde venimos a encontrarn