Martín dirigió su mirada hacia Samantha, que por un instante se distrajo hacia donde estaba Javier. Contuvo su respiración por unos segundos antes de continuar su conversación.
—No pensé que Javier, tuviera la valentía de venir —dijo de manera casual—. Pero bueno, nada que venga de él, me asombra.
La joven entornó sus ojos y sonrió.
—Bueno para todos, él sigue siendo mi marido y mi socio. Mi tío me explicó la razón de la invitación y me parece valida su justificación. Y, conociéndolo a Javier con lo que le gusta mantener las apariencias obviamente aceptó. Porque por el poder y el dinero, todo.
El tono cargado de resentimiento de Samantha le demostraban que ella todavía no había cerrado ese capítulo de su vida.
¿Qué lugar ocupaba él en su vida entonces?
Ya no estaba tan seguro de que hubiera hecho bien el estar ahí. Porque él podía ser muy seguro e implacable a la hora de enfrentar rivales en el tribunal, pero con Samantha, nunca estaba seguro de nada. Estar con ella era un constante v