Martín dirigió su mirada hacia Samantha, que por un instante se distrajo hacia donde estaba Javier. Contuvo su respiración por unos segundos antes de continuar su conversación.
—No pensé que Javier, tuviera la valentía de venir —dijo de manera casual—. Pero bueno, nada que venga de él, me asombra.
La joven entornó sus ojos y sonrió.
—Bueno para todos, él sigue siendo mi marido y mi socio. Mi tío me explicó la razón de la invitación y me parece valida su justificación. Y, conociéndolo a Javier c