Después de la confesión de su tía Elena, Samantha comprendió que la situación requería una respuesta firme. No podía permitirse el lujo de abandonar la empresa a su suerte, ya que era consciente de la importancia que tenía tanto para su familia como para ella misma. La revelación de Elena hizo que Samantha se sintiera más responsable y decidida a tomar las riendas del negocio, asegurándose de que no quedara desamparado en un momento tan crucial.
Su tío Gustavo es ese momento le provocaba sentimientos encontrados. Por un lado, conservaba los recuerdos de él siendo un tío cariñoso, siempre buscando la paz familiar. Y por otro, la traición que Elena le había revelado.
—No estoy seguro de que sea una buena idea de que vayas a la empresa hoy —señaló Damián, con preocupación—. Ya bastante tenés con la situación de Javier y esa loca que quiso matarlo.
Alex miró al joven con reprobación.
—Baja la voz, los niños te pueden oír —recriminó—. No queremos que se asusten.
Damián se encogió de hombro