Luciana caminó de manera sigilosa por los largos pasillos del hospital, escondiéndose cada vez que veía a alguien. Sabía muy bien que, en ese horario, las enfermeras estaban ocupadas y nadie, repararía en otra que andaba dando vueltas, ni la reconocería con barbijo puesto.
Elevó una ceja, al ver que un guardia charlaba con otro. Esperó pacientemente hasta que los hombres, comenzaron su recorrido para el lado opuesto adonde ella se dirigía.
—Es ahora o nunca —musitó, sonriendo.
Avanzó con seguri