El tiempo se detuvo para Kate. El sonido de los murmullos, el eco de la marcha nupcial y hasta el murmullo del viento filtrándose por los vitrales desaparecieron, dejando un vacío ensordecedor. Sus ojos café claro, que minutos antes irradiaban la luz de una mujer cumpliendo su sueño, se empañaron con una neblina de dolor absoluto.
Sentía que el suelo desaparecía bajo sus pies. No era solo la traición; era el hecho de que el golpe venía de las dos personas que representaban su mundo entero. S