Los asistentes comenzaron a abandonar la sala mientras Lia permanecía unos minutos más conversando con Leonardo sobre algunas transacciones pendientes y futuros acuerdos comerciales.
La conversación fue interrumpida cuando uno de sus guardaespaldas entró apresuradamente.
—Donna... — Se detuvo un segundo intentando recuperar el aire. —El Don Bellamonte...
Lia frunció el ceño.
—¿Qué pasa con Gio?
El hombre tragó saliva.
—Llegó... y no está nada contento.
Lia intercambió una mirada con Leonardo an