La noche terminó entre despedidas, apretones de manos y promesas de futuros negocios. Lia abrazó con cariño a las hermanas De Filippi, quienes insistieron una y otra vez en que debía viajar a Milán para el próximo desfile organizado por la madre y la tía de Anny.
—No acepto un no por respuesta —dijo Anny señalándola con un dedo—. Te quiero sentada en primera fila y después iremos de compras.
—Y a comer —agregó Addy sonriendo.
—Eso también.
Lia rió.
—Está bien, lo prometo. Iremos.
Anny sonrió sa