Emma se le quedó viendo un momento, considerando la posibilidad de salir los dos solos por algún rato, al menos para cenar y charlar. Más pronto se dio cuenta de la locura que era eso y sobre todo de las complicaciones que podría causar esa salida.
—¿Y quién se encargará de cuidar a Paul? —le preguntó sin verse tan intransigente, pero al mismo tiempo tratando de hacerle ver porque no podían hacerlo.
—Sandra —respondió enseguida para su sorpresa.
Emma había esperado que no tuviera respuesta, que