Oliver estaba desesperado porque Emma le creyera, porque aceptará casarse con él y es que lo deseaba más que nada en el mundo. No sabía cuándo se había enamorado de ella, pero lo estaba y no consentiría el volver a perderla.
—Ahora y siempre, porque te amo y no dejaré de hacerlo nunca —afirmo, golpeando la silla de ruedas con frustración
—¿Como has dicho? —le cuestiono Emma, realmente sorprendida por sus palabras.
—Lo que has escuchado, te amo y no dejaré de hacerlo jamás. Quiero casarme conti