CAPÍTULO 42
Mi primera reacción fue impulsiva, llena de rabia por su descaro, quería entrar al estudio, gritarles en la cara, decirles que eran unos malditos, que los dos me juzgaban cuando eran peor que yo.
Quise romperlo todo, quise jalarle el cabello a Úrsula, escupirle en la cara y decirle lo que realmente pensaba de ella, decirle a Román que era un asco de persona
Pero no podía arruinarlo todo, No podía perder mi oportunidad de escapar.
Respiré hondo, temblando, y regresé al plan, en la cocina logre tomar papel y pluma. Escribí una nota rápida, con la mano temblorosa:
“Te vi con ella, con mi madrastra. No quiero que te acerques a mi hijo. Olvídate de mí.”
Dejé el anillo de matrimonio encima de la mesa. Lo miré solo unos segundos antes de salir para siempre de esa casa.
Las empleadas me guiaron hasta la parte trasera del servicio. Una de ellas abrió la puerta y me ayudaron a subir a la carreta donde transportaban el mercado diario de la casa principal. Me escondí entre sacos de