CAPÍTULO 41
—¡¿Que es lo que pasa aquí?! Sabes perfectamente que no m gusta que estés a solas con el —Roman empezó a respirar agitado lleno de rabia.
Yo bajé la mirada sin saber que decirle en ese momento, Kaleb miró a Román sin bajar la mirada, y le preguntó directamente:
—¿Por qué estás tan celoso? Solo estaba hablando con Ariadna. No veo nada de malo en comunicarme con mi cuñada, que además es la Luna de esta manada.
Román se puso rojo de la rabia.
—No se trata de celos —respondió con los dientes apretados—. Es cuestión de respeto. Ella es mi esposa. Debe dar una imagen ejemplar como Luna, no es correcto que hable sola con un lobo, aunque sea su cuñado.
Kaleb se cruzó de brazos.
—Eso no tiene sentido, Román, dime la verdad ¿Sucede algo?
Yo intenté intervenir, pero Román me jaló del brazo con fuerza.
—Sube a la habitación —ordenó, como si yo fuera una niña desobediente.
Me solté de inmediato de su agarre
—Estoy cansada de estar encerrada —le grité fuerte—. Esa habitación me asfixia