CAPÍTULO 37
La idea de que faltaba un día para mi boda con Román me tenía con un nudo en el estómago, no podía imaginar una vida a su lado después de todo lo que vivi
Como era tradición, teníamos que ir a la casa de Kaleb para recibir su bendición antes de la ceremonia, hasta que se hiciera la ceremonia de nombramiento, Kaleb seguía siendo el Alfa.
Cristal nos había invitado a una cena. Yo no quería ir, No quería ver a Kaleb ni enfrentar lo que sentía por el, en especial su indiferencia, Aun así, tuve que hacerlo,, estaba en el coche sentada al lado de Román, con las manos sobre las piernas casi enterrando mis uñas por los nervios pero fingiendo tranquilidad.
Román me miró varias veces, incómodo por mi actitud
—¿Estás bien? —preguntó—. Te veo rara.
—Estoy nerviosa por la cena —respondí con una sonrisa
Él dudó unos segundos y luego me hizo la pregunta que más temía.
—Ariadna… ¿aún sientes algo por Kaleb?
Negué sin pensarlo, mintiendo
—No. Él es parte de mi pasado. Tú eres mi futuro.