CAPÍTULO 37
La idea de que faltaba un día para mi boda con Román me tenía con un nudo en el estómago, no podía imaginar una vida a su lado después de todo lo que vivi
Como era tradición, teníamos que ir a la casa de Kaleb para recibir su bendición antes de la ceremonia, hasta que se hiciera la ceremonia de nombramiento, Kaleb seguía siendo el Alfa.
Cristal nos había invitado a una cena. Yo no quería ir, No quería ver a Kaleb ni enfrentar lo que sentía por el, en especial su indiferencia, Aun as