CAPÍTULO 38
Román fue el primero en hablar cuando terminamos la cena. Se puso de pie y pidió la palabra, hizo de la cena un momento muy formal,.
Quería que Kaleb le diera su bendición para casarse conmigo, aunque técnicamente él ya no era el Alfa, mientras se realizaba la ceremonia de nombramiento temporal de Román, los encargados eran el consejo de ancianos.
Román no quería consultarlo con el consejo, Quería consultarlo con su hermano. Con el lobo al que siempre había admirado y yo se que lo hacía para romper el ciclo de Kaleb y yo.
Kaleb levantó la mirada, sorprendido por el gesto. Román habló muy seguro.
—Hermano, quiero tu aprobación para casarme con Ariadna este fin de semana. Es importante para mí que tú lo apruebes. No necesito al consejo, Te necesito a ti.
Kaleb no respondió al instante. Se quedó mirándome fijamente, esperando una reacción de mi parte, parecía que su mente estuviera tratando de ordenar piezas que no encajaban.
Román carraspeó para sacarlo de sus pensamientos