—Bien ahora vamos por el último paso, — dijo Sebastián.
—¿Aun queda más?,— preguntó Eloisa
— Sí, llevar todos los papeles sellados al mostrador de liberación, — respondió Sebastián
Eloisa lo miró con cara de preocupación pero camino atrás de él.
Al llegar al mostrador de Reasignacion de almas, Eloisa quedo asombrada ya que no había fila.
—¿Dónde esta la trampa?,— preguntó Eloisa
—No hay trampa, — respondió Sebastián, pero por las dudas miró a los costados...
— Siguiente,— dijo una calavera mirándolos.
Sebastián se acercó y le entrego los formularios sellados, la calavera o mejor dicho el funcionario, sello los formularios, un sello dorado apareció.
Eloisa sintió un tirón, como si alguien hubiera enganchado su alma con un gancho de pesca y la arrastrara hacia atrás.
La calavera atras del mostrador apenas alcanzó a decir, —Listo chicos, entrevista aprobada. Parecen suficientemente… disfuncionales para ser pareja.—
Y Sebastián chasqueó los dedos, todo dio un