Comienza primera fase...
La hora de la cena llegó con la solemnidad de los grandes acontecimientos…
y con el peligro silencioso de los planes familiares bien organizados.
La mesa estaba servida.
Las luces navideñas brillaban con una intensidad sospechosamente romántica.
Y el aroma de la comida flotaba en el aire como si intentara distraer a las posibles víctimas.
La madre de Eloisa acomodó la última servilleta con una precisión casi militar…
y entonces levantó la vista.
Buscó a sus hermanas.
Seña mínima, casi impercept